lunes, 4 de diciembre de 2017

EL GATO



Viens , mon beau chat sur mon coeur amoureux;
Retiens les griffes de ta patte,
Et laisse-moi plonger dans tes beaux yeux,
Mêlés de métal et d’agate…
                           Baudelaire.

El gato

Un trazo o el silencio de tu cabello,
el maullido rubio de tus muslos
surgido de las niñas 
de tu entrepierna:
soles que sólo tus ojos compiten en oros
y en tormentas,
                    en noches;
sobre todo en ésta en que mi mente
es zarpada por tu mirada de ágata,
por tus senos
―abejas obscuras me zozobran la boca.
Recorro 
el ronroneo de tu cuerpo
desde las lunas de mi espalda,
desde dentro y hacia dentro,
desde afuera y hacia fuera de mí;
vértebra a vértebra carcomiéndome
tú,
toda tú,
lames mi lengua,
las garras rojas de mi tacto;
insomne felino en y al acecho,
desde y para las sombras de tu carne.

(Textos de mi pubertad, que niego pero a ellos no les importa, me persiguen y exigen su memoria -y la verdad a este texto le tengo mucho cariño). Lo escribí hace más de diez años, quizá quince, cuando Baudelaire era toda la poesía que un joven necesitaba para arder.